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La España cuestionada [historia de los orígenes de la nación española] Luis E. Íñigo Fernández

Por: Tipo de material: TextoSeries Historia IncógnitaDetalles de publicación: Madrid : Nowtilus, 2012Descripción: 398 p. il. 24 cmISBN:
  • 978-84-9967-417-19
Tema(s): Género/Forma: Resumen: ¿Es España una nación con una tradición y una historia común o es una unión impostada de nacionalidades que apenas tienen en común compartir espacio en la Península Ibérica? Esta es la pregunta que se hace Luis E. Íñigo y que intenta contestar en esta obra, para ello utilizará la mejor argumentación posible: la propia historia de España desde los íberos hasta la actualidad. Este repaso nos llevará a entender los argumentos a favor de la heterogeneidad lingüística y territorial de nuestro país pero también a descubrir cómo el nacionalismo actual utiliza una mitología no demasiado rigurosa para avanza cada vez más en la desarticulación espiritual, económica y política de España para satisfacer intereses, en ocasiones, privados. Sin duda España es un país complejo, estuvo en sus inicios poblado por tribus que, aún siendo independientes, ya daban muestras de una cierta tendencia homogeneizante, pero la constitución de la nación como tal, se la debemos a los romanos. Tras la invasión musulmana, el modo en que se hizo la Reconquista vino a iniciar algunas tendencias que llegan hasta la actualidad como el patriotismo local o la tensión entre centro y periferia, ni los Reyes Católicos ni los Habsburgo, más preocupados en unir bajo la fe y en crear un imperio, supieron dar a España una unidad efectiva y no será hasta el conde-duque de Olivares que no se dé un intento serio de unificar el país. Pero el verdadero batacazo para la creación de un estado se dio en el S. XIX, mientras todas las naciones europeas se unificaban, en España una escasa burguesía no supo ponerse a la tarea, el gobierno no aprovechó el ejército, la educación y el uso del tren para unir los distintos mercados nacionales, con lo quela buerguesía vasca y catalana, las más desarrolladas empezaron a tener un sentimiento anti-nacional que no pudo ser corregido por el intento de la Segunda República de continuar con la obra.
Tipo de ítem: Libros
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Biblioteca Central del Ministerio de la Presidencia Sala 60144 Disponible 1072599
Total de reservas: 0

Bibliografía: p. 393-398

¿Es España una nación con una tradición y una historia común o es una unión impostada de nacionalidades que apenas tienen en común compartir espacio en la Península Ibérica? Esta es la pregunta que se hace Luis E. Íñigo y que intenta contestar en esta obra, para ello utilizará la mejor argumentación posible: la propia historia de España desde los íberos hasta la actualidad. Este repaso nos llevará a entender los argumentos a favor de la heterogeneidad lingüística y territorial de nuestro país pero también a descubrir cómo el nacionalismo actual utiliza una mitología no demasiado rigurosa para avanza cada vez más en la desarticulación espiritual, económica y política de España para satisfacer intereses, en ocasiones, privados. Sin duda España es un país complejo, estuvo en sus inicios poblado por tribus que, aún siendo independientes, ya daban muestras de una cierta tendencia homogeneizante, pero la constitución de la nación como tal, se la debemos a los romanos. Tras la invasión musulmana, el modo en que se hizo la Reconquista vino a iniciar algunas tendencias que llegan hasta la actualidad como el patriotismo local o la tensión entre centro y periferia, ni los Reyes Católicos ni los Habsburgo, más preocupados en unir bajo la fe y en crear un imperio, supieron dar a España una unidad efectiva y no será hasta el conde-duque de Olivares que no se dé un intento serio de unificar el país. Pero el verdadero batacazo para la creación de un estado se dio en el S. XIX, mientras todas las naciones europeas se unificaban, en España una escasa burguesía no supo ponerse a la tarea, el gobierno no aprovechó el ejército, la educación y el uso del tren para unir los distintos mercados nacionales, con lo quela buerguesía vasca y catalana, las más desarrolladas empezaron a tener un sentimiento anti-nacional que no pudo ser corregido por el intento de la Segunda República de continuar con la obra.

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