La segunda guerra mundial Henri Michel
Tipo de material:
TextoIdioma: Español Series Pueblos y civilizacionesDetalles de publicación: Madrid : Akal, 1990-1991Descripción: v. 23 cmISBN: - 84-7600-584-9
Libros
Lista(s) en las que aparece este ítem:
IIGM libros
| Imagen de cubierta | Tipo de ítem | Biblioteca actual | Biblioteca de origen | Colección | Ubicación en estantería | Signatura topográfica | Materiales especificados | Info Vol | URL | Copia número | Estado | Notas | Fecha de vencimiento | Código de barras | Reserva de ítems | Prioridad de la cola de reserva de ejemplar | Reservas para cursos | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Biblioteca Central del Ministerio de la Presidencia Sala | 29.344/2 | Disponible | 1027585 | |||||||||||||||
| Biblioteca Central del Ministerio de la Presidencia Sala | 29.344/1 | Disponible | 1027584 |
I : Los éxitos del eje(septiembre de 1939 - enero de 1943).- 1990.- 463 p.- ISBN 84-7600-584-9
II : La victoria de los aliados(enero de 1943 - septiembre de 1945).- 1991.- 463 p.- ISBN 84-7600-585-7
Preparado por los más, y esperado por otros, el conflicto se desarrolló, sin embargo, con improvisación gigantesca. Ni los lugares en que se librarían las batallas decisivas, ni las armas que permitirían ganarlas, habían sido previstos o imaginados. Con los aviones a reacción y los cohetes, y con la bomba atómica en particular, la guerra científica -en la que el éxito depende de las investigaciones de los laboratorios- había hecho su aparición. Pero, además, se libraron dos guerras paralelas. Así, se enfrentaron gigantescos ejércitos en sangrientos combates de tipo clásico, pero al propio tiempo, algunos pueblos oprimidos libraron su batalla, en una guerra de resistencia que es quizá la mayor novedad del conflicto. En adelante, todo conflicto tendría dos caras, como guerra extranjera y como guerra civil. Cuando se evoca la Primera Guerra Mundial, surgen los nombres de los generales. La Segunda Guerra Mundial ha visto nacer una generación de grandes jefes militares y un nuevo estilo, pero su dirección -salvo en el Japón- incumbió a civiles, jefes de Estado o de gobierno. La guerra obligaba a todas las fuerzas de la nación; ya no existía retaguardia, todo el mundo estaba expuesto; la vida civil había dejado de existir; los obreros no trabajaban más que para la guerra, los espíritus no pensaban sino en ella; los propagandistas difundían sus eslogans y los escritores, a su manera, los magnificaban. Era la primera guerra total de la historia.
